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domingo, 11 de agosto de 2013

MONLORA 2013

Dentro de los actos programados por el Ayuntamiento de Erla para el verano, siempre destaca, por su participación ciudadana, la jornada de senderismo a Monlora, que, desde hace ya muchos años, se viene repitiendo en nuestra localidad.



En esta ocasión hemos sido 120 personas, de todas las edades, los que hemos  disfrutado de una mañana exultante de armonía y buen ambiente.

Este año ha sido generoso en lluvias y el monte lo agradece con verdes tonos y aromas espectaculares que no siempre son tan intensos como en esta ocasión.

El almuerzo ha sentado muy bien para reponer fuerzas y, entre gozos y jotas, hemos dilatado un poco los pulmones.

La carrasca ha sido testigo hospitalario del evento y, bajo su sombra y sobre sus peldaños, hemos inmortalizado con una foto que conservaremos, como todos los veranos, una jornada de hermandad.

domingo, 20 de enero de 2013

Manuel, un buen alcalde.

Hoy, día de San Sebastián, copatrón de Erla, el pueblo se ha sentido satisfecho. El cura ha venido al acto aprisa y corriendo porque tenía que atender el resto de su feudo.
Pero esto no es lo importante, lo importante es que hoy, día de San Sebastián, Erla ha valorado el esfuerzo de Manuel Angoy por sacar adelante un proyecto necesario y útil, el Centro de Usos Múltiples de Erla.
Sé que Manuel Angoy ha sido arropado por toda la corporación municipal en este proyecto, pero él se ha volcado. Ha dado todo lo que tenía dentro para colmar las necesidades de la tercera edad, de las asociaciones, del  pueblo de Erla sin excepciones.
Una jota le ha hecho emocionarse, gracias a la Rondalla de Erla, que ha entendido el esfuerzo.
Lágrimas de emoción se han  podido ver entre los asistentes al acto. Lágrimas sinceras, verdaderas y poco habituales hasta hoy, que tenemos un alcalde al que valoramos, seamos del signo que seamos, pero no podemos resistirnos a la evidencia de la buena voluntad.
  Enhorabuena a toda la corporación por un nuevo valor añadido con el centro de usos múltiples, pero, sobretodo, enhorabuena  a Erla por el alcalde que tiene.Disfrutadlo, porque así lo habéis querido con vuestros votos.
Hoy tenemos algo más que conservar y utilizar, que se ha plasmado en menos de un año.
Gracias, Manuel, eres nuestro alcalde y el pueblo te quiere. Enhorabuena por tu impecable gestión.





jueves, 20 de diciembre de 2012

EL CANFRANERO

En septiembre de 1969 tuve mi primer contacto con este tren mítico de Aragón que, en aquellos tiempos, lo considerábamos sólo un medio de transporte en una época en la que no teníamos coche.
Desde 1969 hasta 1976 era habitual que yo utilizase el autobús (el coche de Ayerbe) para desplazarme desde Erla hasta Ayerbe, donde cogía el tren que me llevaba hasta Jaca.

Ya hace años que tenía ganas de repetir este viaje que, aunque lo he hecho en muchas ocasiones, en coche, me quedaba el gusanillo de rememorar aquellas experiencias.

Cuando me enteré de que venía el fin del mundo, tomé la decisión de no demorarlo más y el 19 de diciembre de 2012 me desplacé desde Erla hasta Ayerbe en coche (el autobús hace años que desapareció) con la intención de subirme al Canfranero.

La carretera hasta Ayerbe es mala, pero el paisaje es bonito.  Pasas por Valpalmas, Casas de Esper, Ardisa,Biscarrués, Piedramorrera, Losanglis y Ayerbe. En poco más de media hora, estás en la estación donde antaño había cantina y podías degustar las famosas tortas de Ayerbe. Hoy la cantina está en estado ruinoso, pero la estación sigue en pie. Sólo estábamos el Jefe de Estación y yo. Recibí, por su parte, un trato exquisito y, entre los comentarios que me hizo mientras esperaba la llegada del tren, noté cierta nostalgia de los años en que esta línea estaba realmente viva. Me confesó, al final, su temor  a que este servicio desaparezca en poco tiempo.

Subí al tren a la hora prevista (puntualidad rigurosa) y ya me estaba esperando el revisor, que me dio la bienvenida y me deseó un buen viaje. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me di cuenta de que yo era el único viajero.

El trayecto fue espectacular. Salimos de Ayerbe y, en unos minutos, estábamos en las entrañas de los Mallos de Riglos. Siempre por la margen derecha del río Gállego, después de cada túnel hay alguna sorpresa. Casi navegas por el embalse de La Peña y, a partir de ahí, asciendes el curso del río hasta Sabiñánigo, pasando por Riglos, Concilio, Anzánigo, Santa María y la Peña, Caldearenas y otros pequeños pueblos.

De Sabiñánigo a Jaca, el paisaje se relaja, aunque puedes ver, a lo lejos, los bonitos pueblos del Serrablo.

Cuando llegas a Jaca, lo primero que te encuentras es la silueta de Rapitán, a cuyo fuerte subía, a menudo, andando siendo niño. El barrio de los gitanos se ha convertido en zona de apartamentos de lujo.

El trayecto de la estación al centro ha cambiado mucho. Lo que antes eran sólo campos y alguna casa aislada, es hoy un sinfín de bloques y avenidas.

Me alojé en el Hotel Mur, quizás el más antiguo de Jaca. El trato y el servicio son excelentes. Me llamó la atención su decoración a base de cuadros originales que representan a grandes personajes que se han alojado. Están Alfonso XIII y Juan Carlos I, pero tambien Ortega y Gasset, Ramón y Cajal, Unamuno, Antonio Machado, etc.

Desde la habitación se divisa la Ciudadela, el antiguo edificio de Radio Jaca, el Seminario y el pico de Collarada.


Pasé el día recorriendo las calles de Jaca, la Catedral, los glacis de la Ciudadela, la calle Mayor, e paseo de la Cantera hasta el árbol de la Salud (que ya murió), el paseo de Oroel....

En fín, fue un día inolvidable que espero volver a disfrutar. Recomiendo esta ruta y espero que el Jefe de Estación de Ayerbe se equivoque al vaticinar la desaparición del Canfranero.






viernes, 24 de agosto de 2012

EN RECUERDO DEL SR. FRANCISCO

Hoy, hemos enterrado a la señora Carmen. Casi no la recuerdo, por los años que ha pasado de enfermedad y los años que yo estuve fuera del pueblo.
A quien sí recuerdo, con absoluta nitidez, es a su marido, el señor Francisco. Fue un personaje
ilustre en este pueblo durante muchos años. Hombre serio, responsable, polivalente, afable y educado, capaz de resolver cualquier problema de quien fuese. Fue, también, eficaz alguacil, brillante cartero, sonoro pregonero, cobrador de recibos del médico, del practicante... y muchas cosas más.
Lo recuerdo, como  un buen hombre que, siendo yo un niño, y él cartero, me trajo un album, que venía por correo, en un enorme sobre que tuve que coger con las dos manos. También recuerdo sus regañinas cuando nos sorprendía con los tiradores (tirachinas), cazando pájaros.
Eché de menos un homenaje del Ayuntamiento cuando nos dejó. Pero, hoy, desde este humilde espacio, quiero  agradecerle, en nombre de muchos, lo que hizo por este pueblo, del que fue adoptado, pero , quizás, el mejor hijo adoptivo. Allá, donde estés, Francisco Gutiérrez, recibe el reconocimiento de este pueblo  al que serviste, hoy que te reunes con tu esposa.

martes, 7 de agosto de 2012

MONLORA. AGOSTO 2012
























Cada vez más erlanos disfrutan de una jornada de senderismo en Monlora.Aquí os dejo unas fotos.

sábado, 31 de diciembre de 2011

JULIÁN

Anoche, en el Plegadero de Erla (a veces el invierno es tan extraño), revolaba
 una mariposa de tres colores(Juan Ramón Jiménez, muerte de Platero).

Ha muerto Julián, mi amigo el filósofo. También era el cura del pueblo.
He recreado, durante todo el día (alguna lágrima he limpiado de mis mejillas), los
 inmensos recuerdos que de él tengo.

Disfrutábamos, como si fuésemos,  él maestro y yo alumno de bachillerato, de
conversaciones profundas sobre la metafísica y la ética de Spinoza, dudanto
ambos de la existencia de Dios, sobre el monismo que nos daba la razón a ambos.
San Agustín, Santo Tomás, Kant, Descartes y Sócrates eran temas frecuentes en
 nuestras tertulias que nunca olvidaré.

Hombre progresista y buen amigo, descansa en paz ahora que has aclarado tus
dudas y estás en el universo formando parte de todo, enriqueciendo con tu mente
prodigiosa esa energía inagotable que es Dios.

Siento que no te has ido del todo, que estás ahí. Todavía estás en mi mente.

José Arcadio (31-12-2011)



martes, 20 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD

Felices Fiestas a todos los visitantes de  Macondo.
                  José Arcadio

martes, 13 de diciembre de 2011

CIRILO







Nexo entre las precarias pasarelas de moda de la época y el pueblo, Cirilo
 recorrió miles de kilómetros visitando villas y pueblos de la comarca, entre
 ellos, Erla.



Confeccionó ajuares de novias, vistió trabajadores del campo, inundó de
camisetas, calzoncillos, bragas y pantalones cada casa.



Él conocía a cada mujer y todas las mujeres de este pueblo lo conocían y
esperaban el día en que, sobretodo en primavera y verano, recorría las calles con
sus paquetes y fardos de ropa debajo del brazo.



Aquellas amas de casa no necesitaban de la tarjeta de compra de El Corte Inglés
 para comprar a plazos sin tener que firmar letras o recibos. No había, para
Cirilo, archivos de morosos.



Dejaba la furgoneta encima del Plegadero para, desde ahí, recorrer calle a calle,
 casa a casa, todos los rincones de Erla.



Monos de mecánico, vaqueros, americanas, batas y calcetines cubrían las
necesidades de todos los vecinos sin tener que moverse de casa.



Durante muchos años, Cirilo fue, en Erla, un personaje querido y entrañable. Era
 un hombre honrado y trabajador que supo ganarse la confianza de todos y
 cumplió una función fundamental en aquellos años de tantas carencias



No he podido conseguir ninguna foto de este personaje entrañable, pero en mi
 recuerdo está la imagen y la silueta de un hombre que , sin ser erlano, forma
 parte de la historia de este pueblo.

jueves, 24 de noviembre de 2011

LA PANADERÍA

Varios años antes de la Guerra Civil, Erla era un pueblo nutrido de habitantes
y con una actividad agrícola y ganadera considerable.

Seguramente que Antonio Martínez tuvo en cuenta estos datos socioeconómicos a la hora de
 de montar su propia panadería. No creo que pudiera sospechar que, casi un siglo más tarde,
 la cuarta generación siguiera explotando el negocio con éxito y abasteciendo a gran parte de los pueblos de las Cinco Villas Orientales.

Antonio tuvo dos hijos. Lorenzo se independizó y creó su propio negocio en un
pueblo cercano. Mariano continuó la labor de su padre en Erla, conviviendo con
otra panadería que desapareció en los años sesenta.



Luego siguió Carlos, hijo
de Mariano, quien manteniendo
el viejo horno de leña, supo
adaptarse a las necesidades y a
la tecnología y  ha asumido
perfectamente  las exigencias
de la industria alimentaria de hoy.

Mano a mano con su hijo, también
Carlos, y la ayuda de varios
miembros de la familia, dan servicio
a una parte de la comarca que,  debido
a la despoblación, había quedado
aislada y privada de un servicio tan
básico como es el suministro de pan.

No puedo olvidar los años de mi infancia en los que, sobretodo en estas fechas, las mujeres
iban al horno de Martínez para elaborar sus propias tortas de Moño, tortas de anís,
refulláus, tortas de chicharrones, madalenas,mantecados, etc., previendo la Navidad y
 aprovechando que se había hecho la matacía.

Hoy la panadería sigue elaborando todos estos productos tradicionales y alguno más,
dando una excelente calidad en una repostería que nos gusta a todos y de la que presumimos
cuando recibimos algún visitante.

Quiero destacar el doblero como un producto exclusivo y delicioso. Es un dulce que acompaña,
desde hace bastantes años, a las fiestas populares de Erla y deja muy buen sabor de boca
a vecinos y visitantes.




Tampoco olvido la fogaza,
una especialidad de pan de
aceite que en pocos sitios
puede encontrarse fuera de
aquí, ni las migas cortadas
hechas con pan cocido en
leña como el resto.










Merece la pena escaparse un día hasta Erla para probar estos productos de los que,
los que somos de aquí, nos sentimos orgullosos.








sábado, 19 de noviembre de 2011

LA MATACÍA

Desde tiempos inmemoriales, a partir de Todos los Santos hasta la primavera, se
celebraba en todas las casas de Erla la matacía.

Varias horas antes de llegar la luz del día, las hogueras en los corrales anunciaban
la fiesta.  Un caldero sobre la lumbre calentaba agua y los miembros de la familia,
acompañados de familiares y amigos preparaban todo lo necesario para lo que ha
sido, durante siglos, una parte muy importante de la economía familiar para el resto
del año.

Cuando el agua del caldero estaba en ebullición, se sacaba
el cerdo de la zolle y el matachín, con la ayuda de un gancho
arrastraba al animal hasta la vacía.

Con la ayuda de varios hombres fuertes que lo sujetaban de
las patas y el rabo, el matachín degollaba al cerdo y la mujer
de la casa recogía y removía con la mano la sangre.


Los que éramos niños, en aquellos tiempos, solíamos colaborar sujetando el rabo.
Disfrutábamos de un espectáculo inolvidable durante la horas previas a la escuela.

Cuando el cerdo estaba muerto, se daba la vuelta a la vacía y se introducía dentro
al animal.  El agua caliente del caldero servía para escaldarlo y lavarlo.

Una vez libre de pelo y suciedad, labor que se realizaba con unos cazos apropiados
para ello, el cerdo se colgaba de las patas traseras a una anilla que había clavada en
un madero, con la ayuda de una soga y un balancín.



El matachín continuaba su labor destripando el
cerdo y extrayendo el hígado, asadura, riñones,
corazón y las mantecas.

Después sacaba la vechiga , que habría de servir
después, para hacer una gran morcilla.



Una vez colgado el cerdo, el matachín se iba a otra casa para hacer lo mismo.
En las brasas se asaban trozos de hígado y chinchorras, con las que todos los
asistentes almorzaban.

Después del almuerzo, las mujeres limpiaban la tripa para poder hacer los
embutidos.

El resto de la mañana, el cerdo se joreaba colgado, a la espera de que, después
 de comer, el matachín volvía para partir las diferentes piezas(jamones, paletillas,
espalda, lomos, papadas, cabeza, etc).

Ya por la tarde, las mujeres capolaban la carne para hacer los chorizos y las
longanizas, ponían el lomo y las costillas en conserva de manteca y cocían las
morcillas en el caldero.




El hombre de la casa salaba los jamones , paletillas y papadas para, unas semanas
 más tarde, colgarlos.

Era una jornada completa y fascinante donde todos los miembros de la familia
colaboraban de una u otra manera.

Esta tradición se ha ido perdiendo hasta, prácticamente, su desaparición.

Recuerdo con nostalgia  grandes matachines en Erla, como Antonio "Dindín",
Marino  y José Antonio Lasierra. 

También quiero recordar a una gran mondonguera  que solía acudir a casi todas
las matacías para ayudar a las mujeres. Era la señora María de Cazo, una gran
profesional en  este arte.

Hay pueblos donde todavía se celebra, como fiesta tradicional, la fiesta  de la
matacía.




















domingo, 13 de noviembre de 2011

LA TORRE DEL SEÑORÍO

A pesar de estar adosada a la Iglesia de Santa María la Mayor de Erla, forma parte del patrimonio artístico civil de nuestra villa, ya que es propiedad del Ayuntamiento.

La Torre del Señorío fue construída a mediados del siglo XV por la familia  López de Gurrea, de la que fue señorío  el pueblo en aquella época, después de haberlo sido de los Condes de Luna.

Este edificio puede considerarse como el prototipo de estas edificaciones en Aragón.  Con carácter de residencia del señor del lugar, eran levantadas por los nobles del lugar con la doble función de residencia y punto fuerte en la defensa de sus propiedades, además de puerta de acceso a las mismas.

Está construída en dos plantas. La primera, consta de dos crujías (portales) rematados por bóvedas de crucería, de gran belleza.  El primero fue la puerta de acceso al recinto fortificado y, hoy, sigue abierto al tránsito como parte de la calle. El segundo, hoy abierto por la parte interior, se encontró cerrado durante siglos y sirvió de acceso a la planta superior, además de cárcel.

La torre es de planta rectangular  de 14 por 7 metros y unos 25 metros de altura.

La planta superior es una gran sala cubierta de dos bóvedas de crucería separadas por un arco fajón apuntado  y dos ventanas germinadas  con parteluz y tracerías góticas.

El edificio es un volumen compacto que alberga también el campanario de la Iglesia, al que se accede  a través de una escalera de caracol ejecutada, como todo el conjunto, en piedra de sillería.

Es el edificio más alto de la villa de Erla.

En la segunda crujía (portal interior) se encuentra grabada una Vara Jaquesa que servía de medida para los comerciantes que, a los pies de la torre, instalaban sus puestos de venta de telas y otros artículos.

Las dos fachadas fueron restauradas en los años setenta, pero la parte inferior ha sufrido un importante deterioro en los últimos años y requiere de una intervención urgente para evitar un deterioro más serio.


También, la parte oeste de la fachada, adosada a una vivienda, requiere de una restauración importante ya que han aparecido grietas preocupantes.