viernes, 23 de mayo de 2008

EL PLEGADERO DE ERLA

Muchos años después, frente a la panadería, la secretaria de la Asociación de Mujeres habría de recordar el día en que su marido le presentó al Número Uno.
Erla es , hoy, un pueblo pequeño. Hubo un tiempo en que las escuelas estaban llenas de niños, el médico dormía en el pueblo; había sastre, zapatero, pregonero, fuente de la Teja y un poco de miseria. Eran otros tiempos, felices porque no conocíamos otros pero también difíciles, porque no conocíamos otros.
Han cambiado mucho las calles, los campos, las casas, la iglesia, los tractores y los erlanos, pero hay algo que sobrevive impasible al paso del tiempo. Ni la erosión, ni la televisión, ni la democracia, ni la emigración han conseguido que este lugar con encanto pierda su principal cualidad, la de ser el principal medio de comunicación de Erla. Es el plegadero. Ahí está, viendo pasar el tiempo, el plegadero.
Este blog pretende ser como una obra de teatro, con múltiples escenas, pero con un solo acto y un solo escenario: el Plegadero.